Una página web no sirve por existir. Sirve cuando alguien que no lo conoce entiende en pocos segundos qué hace usted, confía lo suficiente y sabe cómo contactarlo. Todo lo demás es decoración.
1. Primero el objetivo
Antes de pensar en colores, defina qué quiere que pase cuando alguien entre. Casi siempre es una de tres cosas:
- Que le escriban para pedir una cotización.
- Que lo llamen o le escriban por WhatsApp.
- Que compren o reserven directamente.
Ese objetivo manda sobre todo lo demás. Si lo que quiere son cotizaciones, el formulario y el botón de contacto tienen que estar siempre a la vista, no escondidos al final.
2. El contenido mínimo
Con esto basta para empezar, y es mejor tenerlo bien hecho que tener veinte páginas a medias:
- Qué hace, en una frase. Sin palabras de relleno. Quien entra debe entenderlo sin leer un párrafo completo.
- Servicios o productos, explicados en lenguaje de cliente y no de industria.
- Precios o rangos, aunque sea "desde". Es lo primero que la gente busca, y el silencio hace que muchos se vayan.
- Quiénes son. Dónde están, desde cuándo, quién responde.
- Contacto visible: teléfono, WhatsApp, correo y ubicación.
- Preguntas frecuentes, que además ayudan a que lo encuentren en buscadores.
3. Celular y velocidad
La mayoría de visitas llegan desde un teléfono, muchas veces con datos móviles. Dos consecuencias prácticas: el sitio tiene que verse bien en pantalla angosta y tiene que cargar rápido.
Lo que más pesa, casi siempre, son las imágenes. Reglas simples:
- Suba las fotos al tamaño en que se van a ver, no en el tamaño de la cámara.
- Use formatos modernos y comprimidos.
- Evite videos de fondo que se reproducen solos.
- No cargue librerías externas para efectos que no aportan nada.
Una página informativa bien hecha debería abrir en un par de segundos, incluso con una conexión regular.
4. Las señales de confianza
Quien no lo conoce busca motivos para creerle. Estos pesan más de lo que parece:
- Candado de seguridad en el navegador, es decir, el sitio con certificado.
- Fotos reales del negocio, del equipo o del trabajo, en lugar de fotos genéricas.
- Clientes o proyectos, cuando se pueden mostrar.
- Un aviso de privacidad, porque está pidiendo datos personales.
- Textos sin errores de ortografía. Parece menor, y es de lo primero que se nota.
Y algo que conviene decir claro: no invente cifras ni testimonios. Un cliente que descubre un dato falso no vuelve, y en servicios de confianza eso se paga caro.
5. Dominio y correo propios
Un dominio propio cuesta poco al año y cambia la percepción por completo. Con él viene el correo corporativo, que se ve muy distinto a un correo gratuito cuando usted manda una cotización.
Si su empresa atiende en Costa Rica, un dominio .cr o .com funciona bien. Lo importante es que sea corto, fácil de dictar por teléfono y difícil de escribir mal.
6. Errores que se repiten
- Portada bonita sin mensaje. Una foto grande que no dice qué hace la empresa.
- Contacto escondido. Obligar a buscar el teléfono es perder clientes.
- Textos escritos para la empresa y no para el cliente. "Soluciones integrales de valor" no significa nada.
- Página que nadie actualiza. Precios viejos y noticias de hace tres años restan más de lo que suman.
- Depender solo de redes sociales. La cuenta no es suya; el sitio sí.
En SJQA Group las páginas informativas empiezan desde ₡55 000. Los sistemas a la medida y las automatizaciones se cotizan según el alcance de cada proyecto.
¿Quiere que veamos su caso?
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